Resumen
Antecedentes. La amenaza
global de enfermedades transmitidas por artrópodos
y la morbosidad y la mortalidad asociadas con ella,
subraya la necesidad de efectivos repelentes contra
insectos. Existen múltiples productos repelentes
que pueden ser químicos, botánicos o ‘alternativos’.
Hemos intentado determinar qué productos ofrecen
una protección total, fiable y prolongada contra
las picaduras de mosquito.
Métodos. Llevemos
a cabo estudios con 15 voluntarios para probar la efectividad
relativa de siete repelentes botánicos: cuatro
productos que llevaban N,N-diethyl-m-toluamide (DEET);
un repelente que llevaba IR3535; tres pulseras empapadas
de repelente y un hidratante que, se supone, tiene efectos
repelentes. Estos productos se probaron en un entorno
controlado de laboratorio.
Resultados. Los productos
basados en DEET proveían una protección
total durante el período más extendido.
Concentraciones más altas de DEET proveían
una protección más prolongada. Una fórmula
que llevaba un porcentaje de 23.8 de DEET tenía
una duración de protección total de un
medio de 301.5 minutos. El repelente que llevaba IR3535
protegía durante un medio de 22.9 minutos.
Todos los otros repelentes botánicos
que hemos probado proveían protección
durante una duración media de menos de 20 minutos.
Las pulseras empapadas de repelente no protegían
del todo.
Conclusiones. Los repelentes sin DEET
que existen actualmente no protegen durante períodos
parecidos a los de los repelentes basados en DEET, y
no se puede fiar en ellos para proteger en medios donde
hay una amenaza considerable de enfermedades transmitidas
por mosquitos.
Enfermedades TRANSMITIDAS POR
INSECTOS representan una causa importante de
enfermedades y muertes en todo el mundo. Los mosquitos
solos transmiten enfermedades a más de 700 milliones
de personas cada año. La malaria mata a 3 millones
de personas cada año, incluyendo un niño
cada 30 segundos. En muchas situaciones, aplicarse repelente
en la piel puede ser la única forma realistica
de protegerse contra las picaduras de insecto. Puesto
que una sola picadura de artrópodo puede transmitir
una enfermedad, es importante saber en qué productos
se puede fiar para tener una protección previsible
y prolongada. Los repelentes que se pueden comprar actualmente
pueden dividirse en dos categorías; productos
químicos sintéticos, y aceites esenciales
derivados de plantas. El repelente contra insectos químico
más conocido es N,N-diethyl-m-toluamide
(DEET). Muchos consumidores, que no quieren aplicarse
DEET en la piel, buscan a propósito otros productos
repelentes. Hemos comparado la efectividad de los productos
alternativos a DEET que se pueden comprar fácilmente,
bajo condiciones controladas de laboratorio.
Aceite de Baño “Skin-So-Soft”,
bastantes consumidores declaran que este aceite tiene
un efecto repelente contra los insectos, pero provió
solamente un medio de 9.6 minutos de protección
contra las picaduras de aedes en nuestro estudio. Este
efecto repelente extremadamente limitado se había
documentado ya en otros estudios. Miles de plantas se
han probado como potenciales fuentes botánicas
de repelentes contra insectos. La mayoría de
los repelentes contra insectos basados en plantas que
existen actualemente llevan aceites esenciales de una
o de varias de las plantas siguientes: la citronela,
el cedro, el eucalypto, la menta, el lemon-grass y el
geranio.
Todos los repelentes botánicos
que hemos probado en nuestros estudios inciales, sin
tener en cuenta sus ingredientes activos y sus fórmulas,
daban un período de protección muy reducida,
que varía de un período medio de unos
3 hasta unos 20 minutos. La mayoría de los alternativos
a los repelentes que se aplican en la piel han sido
inefectivos. Ningún compuesto ingerido, incluídos
el ajo y la tiamina (vitamina B1) se ha mostrado capaz
de repulsar los artrópodos que pican. Pequeños
aparatos que se llevan puestos y que emiten sonidos,
que se supone que repulsa los artrópodos que
pican, resultan inefectivos. En nuestro estudio, pulseras
empapadas o de DEET o de citronela tampoco ofrecían
protección de picaduras, de acuerdo con el hecho
de que los repelentes no protegen más allá
de 4 cms del sitio dónde se aplican.
Múltiples factores entran en
juego para la determinación de la efectividad
de cualquier repelente. Estos factores comprenden la
especie del organismo que pica y la densidad de organismos
en el medio inmediato; la edad, el sexo, el nivel de
actividad del usuario y su atracción bioquímica
para los artrópodos que pican; y la temperatura
del aire, la humedad y la velocidad del viento. Como
resultado, un repelente determinado no protége
a todos los usuarios de la misma manera. Un análisis
de la variedad de duraciones de protección muestra
una variación en la capacidad de cada repelente
de proteger a distintas personas. Nuestro estudio demuestra
que solamente los productos que llevan DEET ofrecen
una protección prolongada después de una
sola aplicación.
Resultados
De los productos probados, los que llevaban DEET
proveían la protección más
prolongada. Los períodos de protección
total de los repelentes basados en DEET
estaban en correlación positiva con la concentración
de DEET que llevaba el repelente. La fórmula
que llevaba 23.8% de DEET protegía durante un
medio de 301.5 minutos.
Había una diferencia significativa
en los períodos de protección total entre
cada repelente basado en DEET y el producto con la concentración
mayor más próxima de DEET. El repelente
basado in IR3535 protegía contra las picaduras
de mosquito durante un medio de 22.9 minutos. El repelente
basado en citronela que probamos protegía durante
20 minutos o menos.
No había diferencia significativa
de período de protección entre la fórmula
lenta que llevaba 12% de citronela y la fórmula
que llevaba 5% de citronela, ni las dos fórmulas
que llevaban 10% de citronela. El repelente que llevaba
solamente 0.05% de citronela proveía menos protección
que el hidratante basado en aceite mineral “Skin-So-Soft”.
Las pulseras empapadas en repelente
que llevaban o 9.5% de DEET o 25% de citronela (por
peso), solo protegían al usuario durante un medio
de 12 a 18 segundos. En nuestro estudio, 11 de los 12
productos sin DEET proveían períodos de
protección total de menos de 23 minutos.
PROPOSICION
La protección contra picaduras de artrópodo
se consigue mejor evitando los habitáts infestados,
usando ropa que protége y aplicando repelente
contra insectos. Los repelentes contra insectos que
existen actualmente son o productos químicos
sintéticos, o son derivados de plantas. El repelente
contra insectos químico más conocido es
DEET, que se ha usado en el mundo entero desde 1957.
DEET es un repelente de amplio espectro, eficaz contra
muchas especies de mosquitos, moscas que pican, pulgas
y garrapatas. La protección provista por DEET
guarda proporción con el logaritmo de la dosis:
concentraciones más altas de DEET proveen
protección más prolongada.
La mayoria de las fórmulas de
repelente que se pueden comprar llevan 40% de DEET o
menos, y las concentraciones más elevadas son
las mejores para usarse bajo circunstancias en las que
la amenaza de picaduras es grande, el riesgo de enfermedades
transmitidas por artrópodos es importante, o
las condiciones del medio ambiente causan una pérdida
rapida de repelente de la superficie de la piel. En
nuestro estudio, una fórmula que llevaba 23.8
por ciento de DEET protegía totalmente durante
un medio de cinco horas contra picaduras de A. aegypti
después de una sola aplicación. Según
la fórmula y la concentración probadas,
los repelentes basados en DEET se han mostrado en otros
estudios capaces de proveer protección total
contra picaduras de artrópodo durante hasta 12
horas, incluso bajo condiciones climáticas difíciles.
Ciertos repelentes derivados de plantas
pueden ser eficaces durante un período corto.
Re-aplicaciones frecuentes compensarían la duración
reducida de actividad. Sin embargo, cuando uno viaje
a una zona donde hay prevalencia de enfermedades transmitidas
por mosquito, que pueden ser transmitidas por una sola
picadura, el uso de repelentes sin DEET parecería
desacertado.
Dados nuestros resultados,
no podemos recomendar el uso de ningún repelente
sin DEET que exista actualmente para proveer una protección
total de picaduras de artrópodo durante cualquier
actividad prolongada al aire libre.
Aunque este estudio demuestra que se
puede depender de los productos con base de DEET para
una protección prolongada, no son repelentes
perfectos. DEET puede quitarse con la transpiración
o con la lluvia, y su efectividad disminuye con altas
temperaturas ambientales.
Seguridad de DEET,
a pesar de la atención considerable prestada
por la prensa cada año a la seguridad de DEET,
este repelente ha sido sujeto a más análisis
cientificos y toxicológicos que cualquier otra
sustancia repelente. Los datos extensivos toxicológicos
sobre DEET se han analizado en otros sitios. DEET tiene
un historial excelente en materia de seguridad después
de 40 años de uso y casi 8 mil millones de aplicaciones
en seres humanos. Menos de 50 casos de efectos serios
de salud se han documentado en la literatura médica
desde 1960 y tres cuartos de ellos se solucionaron sin
consecuencia. Muchos de estos casos comprendían
un uso de DEET prolongado, fuerte, frecuente o sobre
el cuerpo entero. No se ha encontrado ninguna corelación
entre la concentración de DEET usada y el riesgo
de efectos tóxicos. Como parte de la Decisión
sobre la Eligibilidad para la Re-Registración
de DEET (Re-registration Eligibility Decision on DEET)
publicado en 1998, la Agencia EEUU para la Protección
del Medio Ambiente (Environmental Protection Agency),
estudió los datos acumulados sobre la toxicidad
de DEET y concluyó que “un uso normal de
DEET no representa un problema para la salud de la población
general”. Cuando se aplica con cuidado, se puede
suponer que los repelentes basados en DEET proveerán
un efecto repelente seguro y prolongado.
Hasta que un mejor repelente
no sea disponible, los repelentes basados en DEET permanecerán
el patrón oro de protección bajo circunstancias
en las que es indispensable protegerse contra picaduras
de artrópodo que pueden transmitir enfermedades.
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